La Renta Fija no es tan fija, a pesar de su nombre. Podríamos afirmar que es fija en determinadas condiciones y escenarios. Este tipo de mercado a menudo nos lleva a confusión, habitualmente por desconocimiento, y uno de los errores más comunes es pensar que invertir en renta fija no tiene riesgos.

Entonces, ¿por qué se llama Renta Fija? La llamamos así porque sabemos de antemano qué rendimientos o cupones nos pagará, desde su emisión hasta su vencimiento.

La renta fija, pública o privada, nacional e internacional, son emisiones de deuda que permiten financiar a los organismos o compañías en sus propios mercados organizados. En dichas emisiones intervienen un Emisor, que es la entidad pública o privada que necesita liquidez y emite una deuda y un Inversor, que le presta al emisor el importe Principal o Nominal a cambio de una remuneración en un plazo y frecuencia predefinidos, los cupones. En la Fecha de Vencimiento de la emisión, el emisor debe devolver el dinero íntegramente al inversor. La rentabilidad global obtenida de la inversión se llama TIR, tasa interna de rentabilidad.

Al tratarse de un préstamo, hay un desembolso inicial por parte del inversor, un pago de cupones del emisor al inversor y, en la fecha de vencimiento, se devolverá el principal al inversor. Los flujos de dinero se representarían así:

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A modo de resumen, el gráfico anterior representaría una inversión de 100 euros en un bono de renta fija emitido hoy con vencimiento al cabo de 5 años que paga cupones anuales del 5%. El inversor obtiene una renta anual del 5% más el importe principal al final del periodo, independientemente de cómo se comporte el activo durante ese periodo. En este supuesto, invertimos “a la par” porque el importe nominal desembolsado al inicio coincide con el importe recibido del emisor en la fecha de vencimiento. Tal y como empezábamos el post, conocemos los rendimientos que obtendremos antes de iniciar la inversión, a pesar de los riesgos asociados a la propia inversión como son el riesgo de emisor, de liquidez y de crédito, que comentaremos más adelante y con mayor profundidad en otra entrada.

Cabe destacar que el inversor puede acceder a dicha inversión con posterioridad a la fecha de emisión, cuestión que no afecta al pago de los cupones pero sí al resultado de la TIR al depender el precio de entrada, en este caso, de la cotización del activo en dicho momento. La emisión, por tanto, puede ser “por encima de la par” si la cantidad inicial a desembolsar es superior al valor nominal del título, y “por debajo de la par” si hay que entregar una cuantía inferior al valor nominal. Esto condicionará nuestra rentabilidad TIR, ya que el precio del activo subyacente varía durante el tiempo que transcurre desde la fecha de emisión hasta la fecha de vencimiento, y esto implica pagar un desembolso inicial mayor o menor al nominal que recibiremos al vencimiento.

Gráficamente se podría explicar así:

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Como inversores tenemos que decidir qué hacer con nuestros ahorros, y las cuestiones que nos preocupan son el plazo u horizonte temporal, la rentabilidad a obtener o la seguridad al depositar mis ahorros en determinado producto financiero. La inversión en renta fija no es una excepción, es más, todos estos conceptos configuran las diversas emisiones de renta fija que encontramos en el mercado, y consecuentemente las condiciones de la inversión.

De esta manera, al invertir en renta fija estamos invirtiendo en organizaciones y compañías que tienen una determinada solvencia o calidad crediticia, siendo las de mayor rating las que pagarán menos por obtener su financiación, y en las de menor calificación crediticia mayor será la rentabilidad exigida por el inversor.

Y por supuesto, debemos tener en cuenta los riesgos asociados, que son los siguientes:

  • Riesgo de emisor: es la probabilidad de que la entidad que emite los títulos de renta fija no devuelva el dinero a sus inversores, medido por su calificación crediticia.
  • Riesgo de tipo de interés: es el riesgo de que los valores coticen por debajo del precio que en su momento pagamos por ellos.
  • Riesgo de liquidez: es el riesgo a no encontrar un comprador en el mercado secundario si queremos vender el título de renta fija.

Cuando invertimos en renta fija a través de determinados vehículos financieros, como los fondos de inversión, tenemos que revisar todos estos conceptos y verificar en qué tipo de renta fija están invirtiendo, qué duración o plazo tienen, qué calificación crediticia tienen los emisores, qué escenarios de tipos de interés se prevén y cuál es la composición global de nuestra cartera de inversión.

Es importante informarse bien, para entender que mantener un porcentaje de renta fija en nuestras inversiones es imprescindible, pero también para ser consciente que nuestra cartera de renta fija pueda llegar a darnos rentabilidad negativa, especialmente en escenarios de tipos de interés muy bajos pero con perspectivas de subidas de tipos y en casos de fallidas de organismos o empresas.