De la misma manera que en nuestra vida cotidiana se nos estropea el coche, podemos tener algún accidente o incluso perder a un ser querido, en las inversiones financieras también corremos riesgos.

Y aunque diariamente nos pueden suceder cosas, como norma general nuestra vida discurre con cierta normalidad y no nos encerramos en una burbuja de inmunidad. Salimos a la calle, viajamos, disfrutamos de los amigos y la naturaleza y, en términos generales, vivimos a pesar de los riesgos que nos rodean. Unos con mayor adrenalina, otros más tranquilos y relajados.

En nuestras inversiones financieras ocurre exactamente lo mismo, el riesgo cero no existe. Cierto es que dependerá del perfil inversor que tengamos y del tipo de inversión que realicemos, pero todas las inversiones tienen riesgos en menor o mayor medida.

A continuación explicaremos los diferentes riesgos a los que nos enfrentamos cuando invertimos en mercados financieros. Es importante conocerlos y tenerlos en cuenta para, en primer lugar, decidir con criterio dónde invertir, y en segundo lugar, para conocer de antemano en qué situaciones nos podemos encontrar con determinadas inversiones:

El Riesgo de Mercado hace referencia a las posibles pérdidas de valor de un activo por las fluctuaciones de su precio en los mercados financieros. Hay diversos riesgos asociados al Riesgo de Mercado: los riesgos de precios, los riesgos de tipo de interés y los riesgos por tipo de cambio.

Riesgo de Precios sería una caída en mi cartera de acciones de renta variable del 3% porque hay volatilidad en los mercados financieros. Mis acciones valen menos que cuando las compré. Pasa lo mismo con las mercancias.

Riesgo de Tipo de Interés sería mantener como inversor bonos de renta fija y que los tipos de interés aumenten. Esa inversión deja de ser atractiva ya que las próximas emisiones se realizarán previsiblemente a tipos mayores.

Riesgo por Tipo de Cambio o Divisa sería el que asumiríamos si en España o la zona Euro, donde vivimos en euros, suscribimos un fondo de Inversión que invierta en EEUU. Sea la inversión en euros (comprando dólares) o directamente en dólares, podremos ganar o perder dinero simplemente si el dólar se aprecia o deprecia frente al euro.

El Riesgo de Emisor es consecuencia de la posibilidad de que una de las partes de un contrato no asuma sus obligaciones.

Riesgo de Crédito o Emisor sería mantener acciones de Banco Popular, el Emisor en este caso, cuando fue adquirido por Banco Santander por 1 euro. Banco Popular desapareció de la noche a la mañana, siendo su cotización nula tras la compra.

Si mantienes un bono de renta fija pero el emisor quiebra, podría no devolver o demorar la devolución del capital al inversor.

El Riesgo de Liquidez o de financiación se refiere al hecho que una de las partes del contrato financiero no tenga la liquidez necesaria para asumir sus obligaciones a pesar de tener activos suficientes y la voluntad de afrontarlas.

Riesgo de Liquidez sería no poder pagar el colegio de tus hijos a pesar de tener varias viviendas en propiedad que no logras vender al precio adecuado. Tienes unos activos, los pisos, que no son líquidos en este momento.

Si mantienes un bono de renta fija pero el emisor no tiene liquidez suficiente, podría no devolver o demorar la devolución del capital al inversor.

El Riesgo País o Soberano está relacionado con la eventualidad de que un estado soberano se vea imposibilitado o incapacitado para cumplir con sus obligaciones con algún agente extranjero. Es un riesgo de una inversión económica debido sólo a factores específicos y comunes a un cierto país.

En Julio 2012, cuando se planteaba la posibilidad de un rescate a España por parte de Europa, la prima de riesgo de España llegó a los 640 puntos básicos. Esta referencia nos indicaba que España mantenía un alto e histórico Riesgo País. En el año 2018, la prima de riesgo española ha estado rondando los 100 puntos básicos.

En 2012 los ahorradores españoles tenían un serio problema, ya que existía un fuerte riesgo país y un elevado riesgo emisor por la delicada situación de la banca española. Muchos inversores decidieron transferir sus depósitos a entornos de mayor seguridad.

Grecia, otro ejemplo, tuvo que afrontar quitas en las emisiones de su deuda, perjudicando a sus inversores. Su prima de riesgo tocó los 3.999 puntos básicos en Marzo del 2012. Nadie quería invertir en deuda pública griega por el enorme Riesgo País a asumir.

La prima de riesgo en la zona euro se mide como la diferencia entre el bono a 10 años de cada país y el Bono Alemán a 10 años (Bund), considerado el “activo libre de riesgo” para la zona euro.

Como apreciaréis, los riesgos asociados a las inversiones financieras son muchos, muy diversos, y muy complicados de tenerlos controlados. Siendo así, es importante conocerlos al realizar una inversión y decidir asumirlos si nuestras circunstancias como inversores lo requieren. Debemos tener claro nuestros objetivos, plazos y perfil inversor para sentirnos a gusto con nuestras decisiones.

De la misma manera que salimos cada día a la calle a pesar de los peligros que nos acechan, tenemos que invertir nuestros ahorros para maximizar sus resultados a pesar de los riesgos asociados, que podemos conocer, minimizar y sortear.