A raíz de la crisis iniciada en 2008, que fue sobretodo una crisis financiera, se puso de manifiesto la necesidad de fomentar en España el que las pymes tuvieran nuevas formas de financiarse y no dependieran tanto de las entidades bancarias como todavía está ocurriendo pero con un movimiento descendente.

En el 2015, el gobierno saca adelante la Ley 5/2015 de 27 de Abril sobre Fomento a la Financiación Empresarial dando un soporte legislativo a una serie de actividades que ya estaban dando sus frutos en otras culturas empresariales y era necesario importar.

Es de extrañar como determinados colectivos como pueden ser abogados, economistas y directores financieros de pymes, entre otros, tienen un total desconocimiento de esta ley tan importante para el conocimiento de diferentes y podemos decir, en cierta medida, nuevas formas de financiarse las pymes, cuando  es un tema tan crucial para todo tipo de empresas y para éstas especialmente.

Lo mejor es que veamos en la práctica en qué consisten, exactamente, estas nuevas formas de financiación.

Lo primero que tenemos que hacer es identificar a los principales protagonistas de esta interesantísima película y que por supuesto, donde se fijan las reglas del juego es en la citada ley.

Aparecen un nuevo tipo de empresas que son las Plataformas de Financiación Participativa, en adelante, pfp. Sus características fundamentales son:

Las pfp no son más que un canal en el que participan demandantes de financiación y oferentes de financiación. Las pfp los ponen en contacto a través de medios tecnológicos en internet. Estas plataformas deben ser autorizadas por la CNMV y estar también registradas en ella. Llevan a cabo un análisis de los proyectos que se publicitan en su plataforma y pueden no aceptarlos. No pueden llevar a cabo labores de asesoramiento de dichos proyectos ni tampoco aceptar el dinero objeto de la financiación de los proyetos (salvo excepciones). Sí pueden realizar labores de publicidad de los proyectos y explotación de canales de comunicación. Puesta a disposición de las partes de los contratos para la participación en los proyectos. Poner a disposición de los inversores la información relevante del proyecto y su evolución.

Otra de las figuras importantes es la del promotor del proyecto. El promotor no es más que el empresario que solicita la financiación del proyecto en cuestión. La financiación solicitada debe ir dirigida a un proyecto determinado y no a financiar la empresa en general. Ello dependerá del tipo de financiación solicitada (sí en el crowdlending como veremos más adelante). Hay unos límites temporales, de número de proyectos y de cuantía. Pero, quedémonos con lo importante (de momento). El promotor es la figura que solicita la financiación.

Y por último tenemos a los inversores que serán los que nos proporcionan la financiación. También existen importantes restricciones.

Consideramos inversores de dos tipos: Los inversores acreditados y los no acreditados.

Los inversores acreditados son aquéllos que:

  • Empresarios personas físicas o jurídicas que cumplan dos de las tres condiciones siguientes:
    • Total de las partidas de activo sea >=1mm€
    • Importe Total cifra negocios >=2mm€
    • Recursos Propios >=300k€
  •    Personas Físicas que cumplan con las siguientes condiciones:
    • Ingresos anuales >50k€ o Patrim Financ>100k€
    • Ser considerado inversor acreditado y renunciar de  forma expresa  a ser no acreditado.
  • Si se contrata un servicio de asesoramiento financiero.
  • Si no proporcionan financiación a un proyecto en el plazo de 12 meses perderán esta condición.

Inversores no acreditados: Lo son si no se cumplen las condiciones anteriores. En este caso sólo podrán invertir:

  • 3.000 € en un mismo proyecto y en una misma plataforma o 10.000 € en varios proyectos en 12 meses en la misma plataforma.
  • 10.000 € en un periodo de 12 meses en el conjunto de plataformas.

Una vez considerados estos esbozos vamos a entrar ya de lleno en lo que suponen y son las nuevas fuentes de financiaciación para pymes. Una última puntualización. No hay que confundirlo con la»usura» o con estos anuncios que vemos en los periódicos que últimamente también emplean como reclamo «financiación alternativa».  Efectivamente es una financiación alternativa pero no lo es en el sentido de si consideramos el vocablo como la palabra española de «crowdfunding».

Aquí no los defiendo ni ataco, simplemente PUNTUALIZO.

En el próximo post explicaremos qué es el «crowdlending».

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